“Gracias al Profesor Santiago León González por su colaboración”

Drusila

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Hace unos 2300 años (alrededor del 255 AC.) Eratóstenes, quien por ese entonces era algo asi como director de la Biblioteca de Alejandria tuvo la genial idea de encontrar un metodo para medir la circunferencia de la tierra.

Ya para ese entonces eran muchos los que suponian que nuestro planeta era redondo, sin necesidad de tortugas, columnas u otra cosa que lo sostuviera. Interesante es el saber como llego a deducir que la tierra tiene unos 46200 km. (medidas mas recientes realizadas con satelite nos dan una precision de 40008 km)

Eratóstenes en sus estudios de los papiros de la biblioteca de Alejandría, encontró un informe de observaciones en Siena hoy Assuan en Egipto, unos 800 Km. al sureste de Alejandría, en el que se decía que los rayos solares al caer sobre una vara el mediodía del solsticio de verano (el actual 21 de junio) no producía sombra. Realizó las mismas observaciones en Alejandría el mismo día a la misma hora, descubriendo que la luz del Sol incidía verticalmente en un pozo de agua el mismo día a la misma hora.

Asumió de manera correcta que si el Sol se encontraba a gran distancia, sus rayos al alcanzar la tierra debían llegar en forma paralela, si esta fuera plana y no se deberían encontrar diferencias entre las sombras proyectadas por los objetos a la misma hora del mismo día, independientemente de donde se encontraran.

Sin embargo, al demostrarse que si lo hacían (la sombra dejada por la torre de Sienna formaba 7 grados con la vertical), demostro que la tierra no era plana y, utilizando la distancia conocida entre las dos ciudades y el ángulo medido de las sombras, calculó la circunferencia de la tierra en aproximadamente 250.000 estadios de 184,8 metros cada uno. No parece que ningun ovni colaborara en el hallazgo, solo la observacion, el ingenio, la tenacidad y… la Matematica.

Dicho esto, esta claro y demostrado que el Cosmos, “orden”, conlleva un lenguaje.
Cuando pensamos en cosmos imaginamos distancias siderales, galaxias remotas, agujeros negros, pero el cosmos no solo empieza a milímetros sobre nuestras cabezas, esta en nuestro interior, y como nuestro, se entiende todo organismo vivo, materia inerte, o energía.

Pensemos en el alfabeto occidental, de la A a la Z, todas esas letras que combinadas en distintos órdenes forman palabras, saquemos el factor humano que tiende a utilizarlas vanamente, formando frases sin sentido. No culpemos al lenguaje de las mentiras.
Pongamos el lenguaje lejos de manipulaciones humanas, además, el humano no es el único ser vivo que desarrolla lenguajes, pero no es el caso a tratar aquí.

El lenguaje del cosmos demuestra, hasta ahora, ser absolutamente veraz, exacto.
Ahora bien, siguiendo con la metáfora, el hombre recién esta empezando a descifrar la primera letra, la A, y no del todo. Faltan descifrar veintiocho letras mas, y recién ahí aprender el idioma.

Eratóstenes, en comprensión de ese lenguaje, solo comprendió una parte de la de la “A”, y ya se explicó lo que logró. Einstein quizá terminó de dibujar la letra, y con la Matemática, y sus ramas tal como Geometría como herramienta básica captó la Relatividad.

Hablamos de lenguaje para expresar toscamente una idea que escapa a nuestro entendimiento de homo sapiens recién erguido sobre sus cuartos traseros.
Sin embargo, hay quienes están más estables en su postura vertical.
Hay cierta connotación poética para aquellos quienes debemos recurrir a nuestros dedos para contar, percibimos confusamente las perfectas e inalterables leyes.

Sin embargo, siguiendo con la metáfora, o no tanto, se sabe que no hay una sola ley, que son muchas, distintas geometrías, distintos métodos de cálculo, y matemáticas donde los números funcionan distintos, es decir, distintos idiomas.

Ojalá, en el futuro, cuando el humano siga evolucionando, llegue a comprender frases enteras.

 

Sonia Drusila Trovato Menzel (Ilustración y texto)