• Por el sumiller José Luis del Campo

 

Se acerca una de las épocas del año en la cual, además de las celebraciones religiosas, hay algo que es muy típico, como son los dulces de Semana Santa. Y es que si hablamos de otras épocas del año como por ejemplo de Navidad, también podemos hablar de dulces típicos, pero casi toda la geografía nacional habla del típico ‘roscón de Reyes’.

Pero eso no ocurre en la Semana Santa, donde cada zona de España tiene su propio dulce de estas fechas. No queremos pasar sin comentaros los dulces (para algunos incluso postres), más típicos de nuestra geografía, además de que os queremos proponer un maridaje de estos con algunos vinos.

El dulce por excelencia, si hablamos que se elabora prácticamente en todo nuestra geografía, es la ‘torrija’. Cada zona tiene sus peculiaridades, pero todas están buenísimas. Aun no he encontrado una que no tenga su encanto. Torrijas de vino, de  chocolate, caramelizadas,…, más tradicionales o más modernas, pero todas están eminentemente ricas. Un dulce que siempre se ha conocido como el ‘dulce de los pobres’ ya que se empezó a elaborar con el pan que sobraba para darle mayor consistencia y que alimentase más a las clases bajas de la sociedad. Ninguna torrija sabe igual que otra, cada zona tiene un ingrediente que le añade que las hacen exclusivas y en eso radica su gracia.

Pero no solo tenemos las torrijas como protagonistas de Semana Santa en materia de dulces. Otro de los dulces típicos de Semana Santa también ampliamente extendido son los ‘buñuelos’. También dan juego con un gran abanico de elaboraciones. Los más clásicos son los buñuelos de viento pero con el paso del tiempo se han ido incluyendo diferentes ingredientes dando lugar a buñuelos de prácticamente de todo como los de chocolate, los de almendra,…, incluso los de naranja o los de manzana para quien quiera darle un toque frutal.

Como tercer dulce más típico de Semana Santa nos encontramos con la Leche frita, de la cual podremos encontrar más de 100 formas distintas para poder hacerla, al igual que las torrijas o los buñuelos.

También nos encontramos con dulces ‘de cuchara’. Las Natillas caseras para Semana Santa, el Frangollo, muy similar a las natillas o el Arroz con leche, empezaron siendo típicos de la Semana santa pero luego se han extendido prácticamente a todo el año.

Si vamos más a dulces de repostería, hay algunos realmente conocidos a los que se les acompaña en el nombre con el apellido ‘de Pascua’. Por ejemplo es el caso de la Trenza de pascua, la Coca de pascua, las Monas de Pascua o la Corona de Pascua (de origen alemán).

Con crema o sin crema

Algunos de los dulces más típicos de Semana Santa son aquellos en los que se incluye la crema, con lo cual podemos hablar de un tipo ya propio de dulces/postres separándolos de los anteriores.

Dulces como los Canutillos rellenos de crema, los Gañotes (típicos de Ubrique) o los Bartolillos, son algunas de estas maravillas.

Otra zona importante pos sus elaboraciones en dulces de esta época es la zona de Catalunya y de las Islas Baleares donde nos encontramos con una gran repostería de esta época destacando los Robiols, el Panades o las Rosas fritas con miel y limón.

No nos podemos olvidar de otros dulces que se han extendido por muchos puntos de la geografía española. Nos encontramos con los Borrachillos de Semana Santa, los Roscos de Semana Santa, los Pestiños de Semana Santa,….

Destacamos por último dulces que son típicos de algunas zonas de España en esta época y que derivan de recetas tradicionales de sabores salados, pero que en esta época ofrecen variantes dulces, como por ejemplo el Pastelón cordobés con jamón, el Hornazo manchego dulce o el Hornazo de Salamanca.

Maridaje con Vinos

Ahora llega la parte más complicada como es la de maridar dulces (postres) con vino. Os aconsejamos que lo mejor de todo es probar, ya que sobre gustos no hay nada escrito. No obstante os dejamos unas ideas o sugerencias.

  • Vinos blancos secos o semisecos. Ya sean españoles o extranjeros. Suelen tener un porcentaje de azúcar que apoya muy bien a lo dulce. Hay vinos secos y semisecos que ya de por sí son dulces, pero no lo tienen porque ser todos. Vinos como algunos Rieslings alemanes por ejemplo, Gewürztraminers del centro de Europa, Sancerre o Sauternes franceses, son algunos ideales para maridar con dulces de Semana Santa (mejor si no son de crema).

En España nos encontramos con vinos elaborados con diferentes uvas que son dulces y pegarían perfectamente. Nosotros hemos probado alguno elaborado con Verdejo, con Godello, con Viura, con Garnacha Blanca si hablamos de vinos blancos, pero también con Garnacha Tintorera o Mencía si hablamos de tintos.

Tostado de Valdeorras

 

  • Vinos fortificados. Son realmente los que más se suelen emplear para los maridajes. Vinos de Jerez o Sherry, vinos de Oporto (Port) de Portugal, Tokaji de Hungría, son algunos de los vinos dulces más conocidos que seguro que hacen maridajes espectaculares con los dulces de Semana Santa.
  • Vinos especiales de los denominados como aromáticos. Aquí incluimos algunos como el vermouth o la Mistela por ejemplo. Para muchos no son vinos, sino que son más bien licores, pero realmente se elaboran con vino.

Consejo: Para saber cuál es el vino ideal lo mejor es mirar el porcentaje de azúcar que tiene el vino que váis a maridar. Elegir en función de lo ‘dulce’ que sea el ‘dulce’, valga la redundancia

  • Seco: menos de 4 g/l
  • Semiseco: de 12 a 18 g/l
  • Semidulce: de 18 a 45 g/l
  • Dulce: más de 45 g/l