Charlamos con Francisco Marín Muñoz, Presidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, sobre cómo ha variado de forma muy positiva la percepción y el conocimiento de la gente hacia el Organismo a pesar de haberle tocado unos años complicados.

Francisco Marín Muñoz, Presidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil en su despecho sito en Ourense

Francisco Marín Muñoz, Presidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, en su despecho sito en Ourense

Por definición, ¿qué sería la Confederación Hidrográfica Miño-Sil?

Una confederación hidrográfica es un Organismo autónomo que depende del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiento, ya que al superar el ámbito de una comunidad autónoma tiene que ser así, en nuestro caso, hablamos de Asturias, Castilla y León y Galicia, añadiendo las relaciones internacionales ya que tanto el Miño como el Limia dependen de nosotros.

 

Se sabe mucho más de sobre sus funciones, nos las puede “condensar” a modo recordatorio para los lectores

Nos dedicamos a controlar la calidad de las aguas, tanto las superficiales como las subterráneas, así como a promover medidas, de forma individual, a instancias del Ministerio o en colaboración otras administraciones, para conservarlas o mejorarlas.

Es básica nuestra función de vigilancia, control y autorización de extracciones, en función del denominado caudal ecológico, o vertidos, siempre con determinados parámetros de calidad ya que no se puede verter ‘cualquier cosa’.

Notar que a partir de 1985 (Ley de Aguas), las aguas pasan a ser un bien público y por tanto debemos llevar un registro de todas las actuaciones.

Hay cientos de actividades de lo más cotidianas que requieren de nuestra intervención desde un pozo hasta una prueba de triatlón pasando por la construcción de una vivienda, donde ‘intervenga el agua’, se necesita de un permiso, autorización, informe previo, etc nuestro. Aunque muchas veces la relación del ciudadano se realice con cada ayuntamiento, tenemos que estar informados y autorizar o denegar.

Han conseguido que la ciudadanía tenga las tenga mucho más clara. Al influir en tantos aspectos de qué infraestructura estamos hablando

Mucha gente, tanto laborales como funcionarios, que incluye desde las guarderías fluviales, quizá el personal más visibles, hasta los servicios territoriales o centrales.

Estamos hablando de 170 personas repartidas entre las oficinas de Ponferrada, Monforte, Lugo, Porriño, y varias en Ourense, que nos permiten resolver más de 4.000 expedientes anuales, así como vigilar presas o zonas de regadíos.

 

¿Cuál su “joya” como organismo?

Sin duda, el Centro de Control de Cuenca es el “Ferrari de esta organización ya que permite ver diversos tipos de datos en tiempo real en decenas de puntos.

 

En 2016 se cumplirán 4 años (una “legislatura”) de su elección, cómo los calificaría, teniendo en cuenta que se trata de una Confederación muy joven y que le ha tocado vivir una época de crisis.

Somos la última confederación en ser creada, empecé en 2009, con lo que podemos hablar de déficit de dotación desde el nacimiento. Los años 2012 y 2013 presupuestariamente fueron muy difíciles, pero ‘como una familia y en plan hormiguitas’ hemos reducido un 50 % el déficit.

Está situación económica se revertirá, ya que cada vez más tendremos que mirar al agua, con lo que es básico tener dotación suficiente.

En lo relativo a la calificación, que la haga la gente. He pretendido acercar este Organismo al administrado y sobretodo quitar esa imagen de “coco” o apisonadora”.

Para ello, nos hemos acercado a los administrados, sobretodo a los ayuntamientos, que son las administraciones con las que tenemos mayor relación, para que sepan la motivación de las aprobaciones o denegaciones y las puedan entender y trasladar. Hemos abandonado el “frío papel’ por un contacto mayor.