Es importante revisar siempre el estado de nuestro vehículo, más aún de cara a la llegada del frío, la lluvia y la nieve.

Estas situaciones meteorológicas, afectan tanto a la conducción como a la mecánica.

Los cuatro principales puntos de atención son:

  • Luces
  • Escobillas
  • Batería
  • Neumáticos

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Luces: Hay menos horas de luz, de ellas depende que puedas ver correctamente y que el resto de usuarios de la vía también te vean con mayor facilidad, sobretodo en invierno con el aumento de lluvia, niebla o nieve.

Escobillas: entramos en la época de mayor utilización, y si no se encuentran en buen estado, consiguen el efecto contrario y por tanto aumentan el riesgo de accidente.

Batería: La batería se encarga, principalmente, de arrancar el motor y, con el frío, aumenta la posibilidad de que se descargue, la mayoría de las que fallan lo hacen en noviembre cuando llegan las primeras heladas.

Neumáticos: especialmente importantes cuando el asfalto está frío o mojado. Si llueve, la probabilidad de sufrir aquaplaning aumenta (lo que eleva un 80% el riesgo de perder el control sobre la dirección del vehículo).

Los elementos, un buen uso de las cadenas si es imprescindible circular, mantener el depósito con combustible…todo ello, hará que las posibilidades de sufrir un percance en la época invernal, disminuyan notablemente.