• La secretaria general de la Igualdad y la delegada territorial de la Xunta en Vigo inauguraron ayer en Nigrán el VII Encuentro Nacional de Mujeres 
  • Susana López Abella destacó el trabajo del Observatorio Gallego de la Violencia de Género para “romper el silencio” de las víctimas y ayudarlas a salir de esa situación

La secretaria general de la Igualdad, Susana López Abella, y la delegada territorial de la Xunta en Vigo, María José Bravo Bosch, inauguraron ayer el VII Encuentro Nacional de Mujeres, que organiza la Red de Mujeres Vecinales contra los Maltratos de Vigo en la Residencia de Tiempo Libre de Panxón.

López Abella aprovechó el acto para agradecer, en nombre de todo el Gobierno gallego, el trabajo que las asociación de mujeres están haciendo con las víctimas de la violencia de género. Un trabajo “diario, incansable e impagable”, ya que la lucha contra la violencia de género “es 24 horas y 365 días al año”.

Además aprovechó para lanzar un mensaje de esperanza y recordar que de ese “gusanillo infame que es la violencia de género se puede salir”, tal y como lo avalan las estadísticas. Un 72 por ciento de mujeres que decidieron rematar con su situación y emprender una nueva vida lo lograron, explicó la secretaria general.

No obstante, la responsable de la Igualdad en la Xunta se mostró convencida de que hay que seguir avanzando en la ruptura del silencio y acabar con el descenso paulatino que están experimentando las denuncias desde el año 2008.

“Romper el silencio supone sin duda la puerta de salida a la violencia y, además, es la única forma de castigar el agresor”, explicó López Abella, que quiso poner en valor el trabajo del Observatorio Gallego de la Violencia de Género en este sentido.

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Uno de los grupos de trabajo del Observatorio se dedicó precisamente a eso, escuchar “La voz de las víctimas” para mejorar su atención, tras de un proceso de retroalimentación en el que las mujeres y menores fueron escuchados de manera activa para recoger sus experiencias reales, opiniones y percepciones.

El resultado de este trabajo se plasmó en un informe de conclusiones, presentado el pasado mes de julio y del que se extraen una serie de necesidades, obstáculos, demandas y recomendaciones que ahora servirán para enriquecer el Protocolo de Coordinación y Cooperación institucional frente a la violencia de género en el que trabaja el Observatorio.

La secretaria general de la Igualdad remató su intervención afirmando que no “es fácil dar el paso” pero recordó que el Gobierno gallego cuenta con una serie de servicios y recursos para ayudar a todas y cada una de las mujeres “que quieran romper su silencio y salir de la muerte en vida en la que viven cuando son víctimas de la violencia machista”.

Por su parte, la delegada de la Xunta en Vigo reiteró el “total compromiso” de la Xunta de Galicia con la lucha contra esta clase de violencia de género, que siempre tiene reflejo en las partidas destinadas la este ámbito y que fueron incrementadas en un 17 por ciento respeto al año anterior.

Pero además de ayudas a nivel económico, Bravo Bosch significó la necesidad e importancia de seguir trabajando desde el ámbito de la educación. “El papel de la educación para todo tipo de situaciones de violencia es primordial”, señaló. Así, en su intervención dijo que las “escuelas constituyen una plafatorma excelente” para la superación de los perjuicios sexistas y de los estereotipos entre chicos y chicas. En este sentido, no se olvidó de la influencia de las nuevas tecnologías en la juventud. Con todo, remató mostrando el máximo apoyo a estos colectivos que realizan actividades y formación para mejorar este tipo de situaciones.