• En Galicia el cambio de hora supone un ahorro de un 0,4 por ciento en consumo eléctrico según el Instituto Enerxético de Galicia

 

En la madrugada del sábado al domingo (la de hoy) se  adelantan los relojes una hora (a las 02.00 horas serán las 03.00 horas). La Consellería de Economía, Empleo e Industria, a través del Instituto Enerxético de Galicia (Inega), destaca que el cambio de hora, con el comienzo del horario de verano, representa un ahorro potencial de energía en iluminación estimado en el 1% para el sector doméstico, y del 3% para el sector servicios, alcanzándose una merma en el consumo eléctrico total en el conjunto de Galicia próximo al 0,4%.

El ahorro motivado por el cambio de hora repercutirá sobre todo en el ámbito familiar, ya que en el industrial la estructura de producción se mantiene de forma constante, con independencia del horario. Este cambio de hora permite un mayor aprovechamiento de las horas de luz, lo que supondrá emplear la luz solar para la realización de distintas actividades durante el día, reduciendo de este modo los consumos energéticos.

Para alcanzar este potencial de ahorro, señala el Inega, es preciso llevar a cabo un uso racional y responsable de la energía a través de pautas sencillas, como prescindir de la luz artificial cuando no es estrictamente necesaria; utilizar tecnologías de ahorro en iluminación de bajo consumo; instalar sensores que apaguen o regulen la iluminación artificial, u optar por la renovación de ventanas para evitar las fugas de calor.

Estos hábitos, sumados a otros como una correcta climatización de las viviendas, el adecuado funcionamiento de los electrodomésticos o el seguimiento de pautas de conducción eficiente, pueden permitir al ciudadano, sin renunciar al confort, disminuir su consumo energético anual hasta un 35%, además de evitar emisiones contaminantes a la atmósfera.

El Inega tiene a disposición de los ciudadanos la “Guía práctica de ahorro de energía”, que se puede consultar en su página web y en la que se señala la importancia de adoptar hábitos básicos, como aprovechar en mayor medida la iluminación natural o potenciar la utilización de tecnología eficiente.

Por ejemplo, una medida sin coste es la optimización de los tiempos de ventilación: diez minutos con las ventanas abiertas resultan suficientes para renovar el aire de una habitación. Además, deben evitarse tanto las filtraciones de aire como el recubrimento de los radiadores con ropa que dificulta la transmisión del calor.

Este tipo de medidas relacionadas con los cambios de temperatura son compatibles con otras actuaciones que se pueden realizar durante todo el año y que se encuentran también en esta guía. Así, el relevo de una lámpara incandescente de 100W por otra de bajo consumo o de tecnología LED supone un ahorro energético del 80%-90%, manteniendo los niveles de iluminación y confort; y apagar aparatos como la televisión o el vídeo con el interruptor principal y no con el mando a distancia puede representar un ahorro de un 3% en la factura de energía anual.

El cambio horario viene motivado por una directiva que rige el denominado “Cambio de hora”, de obligado cumplimiento para todos los países de la Unión Europea, vigente desde el año 1981 y que se renueva cada cuatro años. Esta medida de modificación de los horarios comenzó a generalizarse a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y diversos países decidieron adelantar sus relojes en los meses de verano para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación.