Tarjeta de crédito

Cuando hablamos de Tarjetas de crédito sin cambiar de banco, lógicamente nos referimos a aquellas tarjetas que nos ofrecen entidades en las cuales no somos clientes, que básicamente quiere decir que no tenemos cuenta abierta. Por este motivo, las devoluciones mensuales del dinero que hayamos usado del límite de la tarjeta se cargarán mediante recibos domiciliados en la cuenta que nosotros tengamos abierta en nuestra entidad y que vinculamos a la hora de contratar la tarjeta.

Lo cierto es que las entidades financieras siempre han tenido especial preocupación por captar clientes a través de este ‘dinero de plástico’, con lo cual es fácil encontrarnos tarjetas con diversas promociones que son el reclamo para la captación de nuevos clientes. Una vez que estos ya tienen la tarjeta, es más fácil captarlos como clientes ya con más productos.

Pero desde el punto de vista del cliente particular, en la actualidad la mayoría de las entidades financieras les dan las tarjetas de débito y crédito gratuitas anualmente siempre que se domicilie la nómina en la cuenta, lo que hace que haya menos interés en contratar tarjetas en otras entidades porque ya no hacen falta.

Desde este punto de vista, ¿cuándo le interesa realmente al cliente contratar una tarjeta de crédito sin cambiar de banco?

Tres son los principales motivos por los cuales puede ser interesante contratar este tipo de tarjetas:

  • Que nuestra entidad financiera actual nos cobre comisiones de emisión o de mantenimiento anual por tener una tarjeta de crédito mientras que la tarjeta contratada en otra entidad sin cambiar de banco nos salga gratis. Lo cierto es que la mayoría de este tipo de entidades que comercializan tarjetas de crédito sin necesidad de tener cuenta abierta suelen ofrécelas sin costes de ningún tipo.
  • Si el cliente es usuario de la misma en la modalidad de pago aplazado, es interesante contratar una tarjeta de crédito de otra entidad sin cambiar de banco siempre que los intereses a pagar mensualmente por las devoluciones sean menores que lo que nos ofrece la entidad en la que tenemos nuestra tarjeta de crédito actualmente.
  • Si el cliente es usuario de cajeros automáticos en la modalidad de retiradas de efectivo a través de este tipo de tarjetas, por norma general estas entidades permiten sacar sin comisión en mayor número de cajeros que las entidades tradicionales. Es decir, una determinada entidad que conceda una tarjeta de crédito sin cambiar de entidad permite sacar efectivo en los cajeros de toda una determinada red, por ejemplo la 4B o la Servired, sin pagar comisiones. Actualmente las entidades financieras cobran siempre que no sean cajeros propios aunque pertenezcan a la misma red de cajeros.

Realmente las tarjetas de crédito de contratación sin cambiar de entidad, bien gestionadas son una herramienta financiera muy interesante. Si las entendemos como un crédito permanente que podremos usar en alguna necesidad que nos pueda surgir, la ventaja frente a tener que pedir un préstamo a un banco está clara (ahorro de papeleos, tiempo, ….).

Pero también en esta ventaja nos encontramos con el mayor problema que nos pueden plantear estas tarjetas como es el hecho de perder el control de lo que se va gastando durante el mes. No siempre es así, pero las tarjetas de otras entidades implica que, si queremos saber lo que llevamos gastado a lo largo del mes por ejemplo, o lo consultaremos online o bien telefónicamente, haciéndonos a la idea de que cantidad se nos va a cargar como recibo al mes siguiente. Muchas veces, el no ver los saldos que se están gastando en la tarjeta por no tener cuenta bancaria en esa entidad, motiva que se gaste con mayor ligereza y luego, al final de mes, los sustos están garantizados.

Que sea más barata, que cobre menos intereses por los aplazamientos de los pagos y que en definitiva sea un salvavidas en caso de necesidad sabiendo gestionarla de forma adecuada, son motivos más que suficientes para sin contratar una tarjeta de este estilo de domiciliación en otra entidad.