• A Rúa se convirtió en un escaparate de las “joyas” clásicas del motor pese a la intensidad de la lluvia

Visitas bajo el paraguas

 

El Rali Invierno Ribeira Sacra volvió a ser  un auténtico escaparate de las “joyas” clásicas del motor. Eso sí, en esta ocasión la intensidad de la lluvia y el viento se convirtió en un molesto acompañante de ruta para los participantes, algunos de los cuales registraron algún incidente al toparse con árboles en la carretera.

José Rodríguez, uno de los organizadores, recordó que la participación era de 59 vehículos de los que “cuatro, de la zona de la costa gallega,  decidieron cancelarla por temor a las fuertes rachas de viento. El resto sí se presentó pero alguno tuvo algún problema motivado por el tiempo, como la presencia de árboles en la carretera”

José Rodríguez, a la izquierda, de la organización

 

Aún así, a su llegada hasta A Rúa, donde comieron,  y pese a la lluvia constante, contaron con la bienvenida por parte de vecinos de la localidad, que no quisieron perderse la vistosidad, colorido y sonido de estos vehículos.

En esta ocasión, el que más llamó la atención fue un MG J2 de 1932, el más antiguo del rali, del portugués Agostinho Macado-Luis, un profesional del motor que cuenta con un taller en Portugal que se dedica a la restauración de coches marca MG.

Hilera de coches clásicos en la calle Doctor Vila de A Rúa

 

El rali discurrió por una ruta de las más bellas como es Monforte, la Ribeira Sacra (Lugo), Manzaneda, Trives y A Rúa (Ourense), si bien pasada por agua, algo que deslució la ruta.

Dos BMW de 1971 repostando gasolina

 

No obstante, el Rali de Invierno volvió a dejar de manifiesto que es uno de los eventos más atractivos que concentran a un buen número de curiosos y amantes del motor.

Las ‘joyas’ en imágenes:

Aparcados en la calle Doctor Vila de A Rúa

 

Alfa Romeo Spider y VW1500, ambos de 1970

 

Un Triumph Tr3 (1955)

 

Un porsche de 1959

 

Fiat 1100 de 1953

 

Llega el MG J2 de 1932, el más antiguo