seguros de ahorro

Uno de los productos de ahorro a largo plazo que pasa desapercibido dentro de las ofertas que realizan las entidades financieras son los denominados seguros de ahorro.

Puede que sea porque es un producto que a simple vista es complicado de explicar al cliente, pero eso no deje de ser un producto bastante interesante para determinados perfiles de clientes financieros.

Es un producto que lleva todo el año siendo una alternativa a los depósitos bancarios tradicionales que continúan cayendo en materia de rentabilidad o bien se han quedado en tipos poco interesantes. Pero a mayores se ha convertido en un producto de ahorro a largo plazo muy interesante, ya que es una opción muy interesante frente a productos más destinados a ser planes de previsión o complemento futuros a la jubilación como pueden ser los planes de pensiones.

El que además los seguros de ahorro ofrezcan diferentes combinaciones entre seguro y ahorro los convierten en productos muy versátiles, flexibles y adaptables a muchos perfiles de clientes financieros.

¿Qué son?

Lo que nos debe de quedar claro desde el principio es que, como su nombre indica, estamos ante un seguro. Aquí debemos de indicar que, por lo tanto, no está cubierto por el FGD (Fondo de Garantía de Depósitos). No implica que no sean seguros, ya que realmente dependen de las cifras de las entidades gestoras de los seguros y que, con bastante probabilidad sean mejores que algunas entidades financieras hoy por hoy. Pero siempre hablamos en casos extremos de quiebras de las entidades gestoras.

Los seguros de ahorro lo que hacen es garantizar la obtención de un capital, con una rentabilidad determinada a un plazo de tiempo determinado. Para esta consecución se planifica que el titular realice un plan de aportaciones específicas en un plazo de tiempo determinado y con cierta periodicidad.

Llegado el final del plazo pactado es cuando el cliente recupera el capital invertido o ahorrado y su rentabilidad, algo que si lo diferencia de los depósitos bancarios por ejemplo, que suelen ofrecer periódicamente el cobro de los interese generados.

Una vez se acaba el plazo y nace el derecho a recuperar el dinero, es cuando hay más diferencias con respecto a otros productos de ahorro a largo plazo.

Y es que parte de la prima que van depositando los titulares se destina a un seguro de vida que, en caso de fallecimiento del titular antes del vencimiento del producto, entrará en juego.

Pero la recuperación del capital y su rentabilidad no dejan de ser el rescate de un seguro de vida con lo que tendrán un tratamiento fiscal diferente y más benévolo que el que poseen por ejemplo los depósitos bancarios.

ahorroOpciones en los seguros de ahorro

Dos tipos de seguros de ahorro nos encontramos de forma predominante en las ofertas de las entidades financieras.

Los primeros son los que obligan a realizar aportaciones periódicas sistemáticas a lo largo del plazo de tiempo pactado. En ese sentido se parecen más a los planes de pensiones.

Los segundos son los denominados de ‘prima única’, es decir, que la única aportación se realiza en el momento de la contratación. Qué duda cabe que en ese sentido son más parecidos a los depósitos bancarios tradicionales.

Liquidez

Los seguros de ahorro suelen contratarse a plazos de tiempo superiores a un año, con lo cual no entran a competir con los depósitos a este plazo.

Hay quien los contrata como un plan de previsión de ahorro cara al futuro o la jubilación. Los primeros buscan el tener un capital a un determinado plazo, por ejemplo a 10 años como un fondo de contingencia, para los estudios de los hijos, reformas en el hogar,… Los segundos van encaminados a conseguir una renta que complemente a la jubilación pública que se va a recibir.

Pero, ¿qué ocurre si necesitamos nuestros ahorros antes del plazo pactado?

Pues los seguros de ahorro son productos a caballo entre los depósitos bancarios y los planes de pensiones. Ni son tan líquidos como los primeros, ni ponen tantos impedimentos como los segundos.

Hay cláusulas de penalizaciones, como que a lo mejor la rentabilidad inicial no se garantiza si se cancelan antes de tiempo, pero si debemos de saber que se pueden cancelar cuando lo necesitemos, no con la inmediatez de los depósitos, pero si son líquidos siguiendo el trámite adecuado.

 

En definitiva, son productos de ahorro a largo plazo que están dando más rentabilidad que los depósitos hoy por hoy, que no reparten periódicamente la rentabilidad durante la vida del producto, que son recuperables de forma casi inmediata y que, en caso de fallecimiento del titular durante la vida del producto entra en juego un seguro de vida.

Producto muy interesante para determinados perfiles de clientes y que es un gran desconocido de forma generalizada.