planes de pensionesAhora que estamos en plena época de comercialización de este tipo de productos de ahorro a largo plazo, es conveniente tener claro cómo funcionan para poder analizar si se adaptan a nuestro perfil de cliente financiero.

No ponemos en tela de juicio el que sean unos productos muy interesantes, sencillamente analizamos que, en la situación actual de la economía, puede que no sea el producto financiero de ahorro ideal para todo tipo de clientes.

Los planes de pensiones son productos de ahorro a largo plazo destinados a la consecución de un capital que, llegada la edad de jubilación se podrá recuperar junto a la rentabilidad obtenida durante la vida del producto (veremos de qué formas se podrá recuperar). Nacen con ese propósito, el de conseguir que sean un complemento a la pensión pública que se obtiene llegada la jubilación de su titular.

De ahí se desprende su primera característica: son a largo  muy largo plazo. No es habitual contratar un plan de pensiones con 63 o 64 años, aunque se puede.

Como son un producto que busca el complementar la pensión pública a recibir y, a tenor de lo difícil que se está poniendo el conseguir una pensión digan en el futuro, es un producto que tiene incentivos fiscales que buscan atraer más su contratación. Y es que aquellas cuantías que durante el año se aporten al plan de pensiones estarán exentas de ser incluidas en la base imponible del impuesto de la declaración de la renta del titular al año siguiente. O sea, que en el año siguiente, el dinero destinado a planes de pensiones (con limitaciones estatutarias) no será objeto de gravamen en el impuesto.

Eso no quiere decir que no se pague por ese dinero, sino que se pagará por él el día que se recupere. Es por lo tanto un producto que permite diferir el impuesto en el tiempo con lo cual permite planificar mejor al cliente sus cuentas personales a corto plazo.

En la vida de los planes de pensiones se distinguen dos fases. La primera que es aquella en la que el titular aporta de forma periódica (primas periódicas) o de forma aleatoria (aportaciones extraordinarias) capital al plan. Lógicamente esto ocurre hasta que alcanza la edad de jubilación que es cuando comienza la segunda fase que es la de recuperar lo ahorrado y las ganancias. Podrá optar el titular por cobrarlo todo en un solo pago, planificar una renta vitalicia de una cuantía mensual determinada o bien un cobro mixto de las dos opciones anteriores.

La rentabilidad que da un plan de pensiones depende de los activos en los que invierte el fondo de pensiones al que pertenezca nuestro plan. Planes de renta fija, variable, mixta (diferentes porcentajes). Las opciones son variadas y, en función del tiempo desde que lo contratemos hasta que comencemos a cobrar, el escoger un plan u otro es algo interesante ya que permite tener una actitud más de riesgo cuando tenemos lejos la jubilación para ir cambiando con el tiempo a un producto más seguro. Todo ello es posible ya que se puede cambiar de tipo de plan de pensiones sin que haya ninguna penalización fiscal por ello.

Analizado brevemente como es un plan de pensiones veamos sus pros y sus contras.

Pros y contras de los planes de pensiones

Tras visto lo anterior, quedan claro cuáles son ambos, pero lo vamos a puntualizar.

Pros:

  • Producto de ahorro a largo plazo que garantiza la devolución del capital aportado más una rentabilidad variable que dependerá del plan escogido. Ojo que también hay planes con rentabilidad garantizada.
  • Objetivo de conseguir un complemento a la pensión pública, lo cual es muy interesante.
  • Posibilidad de cambiar de tipo de plan sin penalización fiscal.
  • Permiten ser empleados como instrumentos de planificación fiscal, es decir, evitar el pago de impuestos de forma inmediata (año siguiente) en la declaración de la renta de los titulares de los planes.
  • Son productos inembargables.

Contras:

  • De su objetivo principal se deriva su principal contra. El que solo se puedan recuperar al alcanzar la edad de jubilación implica que, en caso de necesitar ese dinero ahorrado antes, son productos ilíquidos salvo casos puntuales.

Es decir, solo se podrá recuperar el dinero antes de llegar a la jubilación si:

-Caso de enfermedad grave

-Desempleo de larga duración sin que se cobre ningún tipo de prestación

-Incapacidad laboral permanente

-Para salvar la casa (aprobado muy recientemente)

Además, en cualquiera de estos casos, aunque se acabe recuperando el dinero acumulado en el plan de pensiones, la inmediatez es nula, ya que hay que seguir un proceso documental que hace que no se pueda disponer del dinero de inmediato.

  • Otro contra, pero que es más o menos subsanable es el hecho de que hasta la fecha, los planes de pensiones son productos con muy poca rentabilidad financiera, con lo cual mucha gente prefería contratar depósitos a largo plazo e ir renovándolos ya que el riesgo era nulo y daban más rentabilidad, además de que los depósitos están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FDG).
  • Por último otro punto en contra es que es un producto poco transparente, más que nada porque los profesionales de las entidades financieras no aciertan a explicarlo de forma adecuada con lo cual e cliente es reacio a su contratación.

El gobierno planifica realizar cambios para hacerlos más atractivos, como modificar el tema de la liquidez, el que se adapten más a normativa más transparente y el que dé incluso mayores beneficios fiscales. Incluso se habla de que se pueden bajar las cotizaciones en caso de contribuir anualmente a un plan de pensiones o de previsión privada.

Son buenos productos para el futuro, sin duda, pero la precariedad laboral, la reducción de los sueldos y el encarecimiento del nivel de vida y los precios, hacen que los clientes deban de pensarse muy mucho la contratación de estos productos.