Erase una vez…

Leyendas, mitos, cuentos, narrados una y otra vez, herencia cultural de pueblos.

Esos pueblos se esparcieron desde Asia Menor hace unos cuatro mil años, por toda Europa, llevando sus tradiciones orales, recuerdos de hechos modificados con cada narración, introduciéndolas en otros pueblos que a su vez las recrearon, otros idiomas, conceptos, escenarios, personajes, pero el arquetipo, la vivencia ancestral queda intacto en el inconsciente colectivo. Leyendas correctivas, ejemplificadoras, o ,solamente cuentos para amenizar oscuras noches junto al fuego.

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Cuentos fantásticos, sin embargo, bajo cada uno de ellos subyace un hecho histórico.

Baste como ejemplo la mítica Troya, una leyenda durante tres mil años, hasta que Heinrich Schilemann encontró los yacimientos arqueológicos de la ciudad, alrededor de 1870, y no de una, de varias Troyas, (Ilión) donde Homero la había situado en la Ilíada. No solo eso, la fabulosa Micenas también fue desenterrada.

No podemos saber hasta que punto la epopeya narrada por el poeta es real, pero es muy posible que si haya sucedido un sitio militar a Troya por una gran coalición griega. Agamenón, rey de reyes, quien unió las dispersas facciones griegas en contra de una rica ciudad estratégicamente ubicada en una ruta comercial, nada más ni nada menos que el paso entre el Mar Egeo y el Mar Negro. Troya era rica controlando las naves, políticamente fuerte. El rapto de Helena, el juicio de Paris, los dioses apoyando una u otra facción no quitan cierto aspecto de verosimilitud, apoyado por interesantes hallazgos arqueológicos.

 

Otro cuento que tiene una indiscutible verosimilitud es El Flautista de Hamelin.

La noche del 26 de junio del año 1284 desaparecieron del poblado alemán 130 niñas y niños sin dejar rastro ni explicación.

Aparentemente la figura del Flautista apareció después, en los relatos. Especulaciones acerca de la tragedia hay muchas. Que fueron ahogados ex profeso en el cercano río Weser debido a pestes, o forzados a marchar a Cruzadas Infantiles, (aunque es poco probable por las fechas), secuestrados por esclavistas mediante engaños, lo cual justificaría la figura del encantador Flautista, o, bien canibalismo. Esto último era común en las grandes hambrunas, por ejemplo, el cuento de Hansen y Gretel lo muestra claramente.

Sea como sea, la historia fue documentada rigurosamente en un vitral de la iglesia de Hamelin, donde figuraban nombres y edades de los niños, así como la fecha de su desaparición. El vitral original, fue, lamentablemente, destruido en el S. XV, pero está  descripto en numerosos documentos de la época. Dando testimonio del hecho.

Por cierto, esta leyenda, como la de Hansen y Gretel, por nombrar las mas conocidas, nos legan un fabuloso retrato de como eran tratados los niños en aquellas épocas. Podemos deducir mucho del comportamiento, sin erigirnos en jueces. En algunas regiones de nuestro tiempo el tratamiento hacia la niñez no ha variado.

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En cuanto a Cenicienta existen cientos de versiones en distintos países, la más antigua está situada en Egipto, en el reinado de Amofis I, que contrajo matrimonio con una esclava extranjera marginada y humillada por sus pares debido a su cabello rubio y sus ojos claros. Interesante dato de conquista en pueblos lejanos y consiguiente esclavitud de los prisioneros.

Ella poseía un par de bellas sandalias y una de las cuales le fue robada por un halcón.

El ave dejó caer el calzado a los pies del faraón, quien lo interpretó como un mensaje de Horus, buscó incansablemente a la dueña de la sandalia y la encontró entre las esclavas, quienes se escandalizaron porque el dios eligiera a la despreciada extranjera.

El arquetipo es poderoso, muchacha humilde, humillada, calzado, pájaro, gran señor enamorado.

Heródoto  también narra una historia similar, aunque la bella esclava rescatada termina siendo una prostituta de gran reputación y riqueza.

También existe otra versión de Cenicienta, más oscura, de origen incierto, sobre una humilde campesina de gran belleza y bondad, pero con una terrible deformidad en uno de sus pies, hendido como el de una cabra. Lo cual la obligaba a utilizar un calzado especial para disimularlo ya que podía ser quemada como supuesto ente demoníaco.

Otra vez la pérdida del calzado, otra vez un caballero enamorado, otra vez el rescate de la miseria y del peligro.

La historia es muy potente, resistió milenios, detalle más, detalle menos. Una y otra vez documentada.

En un pequeño condado de la actual Hungría, por donde pasaron los celtas, existía una tradición oral y luego escrita. La historia de una niña princesa, llamada Nieve, que fue encerrada a cal y canto y luego asesinada por su propia madre con una poción venenosa.

La niña era albina, su cabello totalmente blanco, pero, además, una extraña enfermedad que le daba a su piel un subido color rojo, y sus labios, cuentan, permanentemente infectados lucían negruzcos.Obviamente no era apta para alianzas matrimoniales, no tenía futuro en esas épocas.

Eso sí, era blanca como la nieve, roja como la sangre, y negra como el ébano del bastidor.

Una historia muy atrayente para contar, pero había que alterar la fisonomía de la princesa, y, por supuesto inventar una madrastra malvada, ya que la figura de una madre filicida no se veía bien.

 

Rapunzel, niña hechicera, deja caer tu larga cabellera.

No era raro que las vírgenes fueran entregadas en su pubertad a ancianas que las educaran en brujería, en pago por algún supuesto favor mágico. Y no es raro que el osado caballero fuera duramente castigado por tratar de secuestrar a la futura hechicera de la región, y por la propia mano de la muchacha.

Así como la arqueología separa de los escombros con cuidadosa delicadeza trozos de piezas y las estudia e interpreta, con las leyendas sucede lo mismo, limpiando de polvo y paja, hay historias reales en esos relatos.

Habiendo comentado los posibles hechos históricos detrás de leyendas y cuentos, es natural que nos topemos con que,seres fantásticos, fuertemente arraigados en la mente colectiva, tengan un asidero de realidad.

Estudiadas y documentadas raras enfermedades, desórdenes genéticos, accidentes en la concepción de bestias y humanos, es fácil deducir que no sólo se producen en la actualidad.

Lo que hoy es una curiosidad médica o una atracción de feria, antiguamente pudo haber sido una deidad.

 

Lobizones, Hombres Lobo. La leyenda conlleva cierta belleza, asociado con una fase lunar, un hombre especial por distintos motivos, se convierte en lobo, corre, caza, aúlla, y vive unas noches de total libertad animal.

Catalogado como cuento producto de la ignorancia, consumo de hongos alucinógenos en la antigüedad, o vaya a saber que retorcida interpretación psiquiátrica, resulta que esos seres, bastante parecidos al mito, existen.

Se llama Hipertricosis Lanuginosa Congénita, eso sí, no asociada con fase lunar alguna. Son personas que desarrollan vello de más de veinticinco centímetros de largo corporal y facial, libres de pelo sólo en las palmas de las manos y plantas de pies.

Viendo las imágenes de quienes padecen esa rara alteración inmediatamente se advierte la semejanza con un can.

Ahora, esa condición, en un mismo individuo en algún momento, se combinó con otra llamada “Cola Vestigial”, una auténtica cola en la zona final del sacro, con músculos, vasos sanguíneos, tejido conectivo, vértebras y cartílagos, tenemos a un licántropo completo.

Estadísticamente es posible, uno o dos casos en varios millones y en varios miles de años. La pregunta que cierra la estadística es, ¿Cuántos millones de personas vivieron en un par de miles de años?, la respuesta es interesante.

Lobisome, explorando otro camino, alude a feroces guerreros cubiertos con pieles de lobos, mercenarios o sencillamente asesinos sin otro plan que saquear para vivir, esos grupos pulularon por gran parte de Europa, especialmente en Galicia. El recuerdo de las matanzas aunado con el miedo natural hacia los lobos creó en la memoria colectiva ese monstruo.

A un hombre le crecen gigantescas verrugas en todo el cuerpo, con un tono amarronado.

Se superponen unas sobre otras, visualmente idénticas a corteza y nudos de madera, pero en sus manos y pies llegan a tal extremo que no hay diferencia con las raíces de un árbol.

Ese hombre, hoy marginado, hace quinientos años poco más o menos habría sido quemado por demoníaco, hace tres mil años habría sido un dios.

Árboles sabios, árboles mágicos, árboles parlantes, árboles oráculos, árboles malvados.Se los conocen como Treant, asociados a druidas y magos.

O era, tal vez, un hombre enfermo.

Fibrodisplacia Osificante, es una terrible y rara enfermedad que “osifica” músculos y tejido blando, y crea huesos donde no debería haber, el Síndrome de Proteus graves alteraciones antropomórficas, gigantismo, deformidad extrema.

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Un Troll. O un Ogro.

Porque no imaginar a un pobre individuo, padeciendo esas dolorosas deformaciones extremas, que decidió o lo obligaron a vivir debajo de un puente, protegido de la intemperie, con agua y peces, tal vez en colinas o bosques, alejado de los poblados, y defendiendo su territorio más o menos ferozmente.

Kali y Lakshmi, diosas con varios brazos. Brahama tiene cuatro caras, Jano dos. El Can Cerbero tres cabezas, la Hidra muchas cabezas, reptiles con tres cabezas… Etc . La mitología está saturada de esos seres.

Ahora bien, la medicina descubrió lo que se llama Gemelo Parásito, siameses que en algún punto del desarrollo uterino no terminan de separarse. Más común de lo que se cree, generalmente el gemelo más débil es absorbido por el otro, y no pasa de ahí.

Pero, en casos raros brazos o piernas del gemelo se desarrollan normalmente, anatómicamente correctos, y hasta con movilidad.

Y, en ocasiones mucho más raras, dos cabezas comparten un mismo cuerpo, es decir, dos individuos unidos debajo del esternón. También se documentaron uniones extremas donde hay dos rostros en el cráneo, Jano.

Supongamos un hombre con cuatro extremidades inferiores, que a pesar de la anomalía están colocadas de manera armónica, supongamos que padece además de Hipertricosis Lanuginosa en grado menor, supongamos que posee Cola Vestigial. Uno en tres mil millones, estadísticamente posible, tenemos un Centauro.

Repito, hoy fenómenos, ayer, deidades.

 

Síndrome de Cockayne, y Síndrome de Williams. Progeria.

Niños que envejecen rápidamente, apariencia de duendes. Y, como son niños, se comportan como duendes. O personas con aspecto de duendes, o elfos, hasta con el detalle de las orejas puntiagudas.

Seguro que esas criaturas fueron abandonadas en la antigüedad por sus espantados padres, y los bosques son sitios excelentes para deshacerse de lo no deseado.

Hay muchas, demasiadas rarezas médicas para describirlas todas en un artículo, afecciones de piel y sangre que provocan a quien lo padece intolerancia total a la menor exposición a la luz solar, Vlad Tepes era un guerrero, no un vampiro, pero, si, existen gentes que se comportan obligadamente como el vampiro clásico.

Volviendo a los hechos históricos olvidados en las crónicas pero presentes en la memoria de las leyendas, la Cabalgata Infernal, el Hellekin, Huestes Antiguas y otros nombres se le han dado a este mito presente en casi toda Europa, parece responder al recuerdo atávico de acciones de crueldad extremas  ejecutadas en viejas batallas.

Se trata de un ejército de demonios o muertos ,quienes, literalmente bajan cabalgando desde los cielos, arrancando la vida de los infortunados que se topan a su paso, y corren con suerte si solo son asesinados por estos espectros, las más de las veces torturan horriblemente destrozando el alma de quien, lamentablemente, estaba en el camino.

En rigor de la verdad, este mito en particular cambia según la época y la zona, la cabalgata se ha asociado con Odín cazando en su caballo de ocho patas u otra cacería emprendida por el fantasma del Rey Arturo y sus caballeros, hasta se ha trasmutado al guía infernal en el personaje caricaturesco del Arlequín. Y este detalle es por demás interesante de destacar, lo que tanto horror ha causado sufre el viraje hacia el ridículo, un modo de exorcizar el miedo.

Volvamos al Hellekin primigenio, tropa fantasmal, caballos y jinetes muertos arrasando todo a su paso, a la indefensión, a la carrera demencial ciega y sorda, a la persona hecha un ovillo esperando que pase la tempestad de muerte.

La perplejidad ante la extrema crueldad del hombre contra el hombre hace que se rechace la humanidad de los verdugos, la falta de empatía, emociones, piedad, los hace ver como “muertos” moviéndose.

 

¿Cuántas incursiones salvajes de ese tipo sufrieron y sufren las gentes?

La Santa Compaña, un poco menos violenta pero igual de atemorizante, está grabada con tanta fuerza que, en la actualidad, aún se encuentran  personas, que sinceramente declaran haberla visto.

Luces moviéndose a lo lejos, fantasmal fila de muertos siguiendo a un vivo.

Ahora bien, a la distancia, con lluvia, niebla, las imágenes no son de fiar, lo que camina bien puede parecer que flota.

Las teorías sobre contrabandistas toman sustento, es lógico que se desplacen de noche por caminos apartados, es lógico que deseen no ser molestados, y, es lógico que generen, utilizando la superstición,  el miedo de las gentes a tal punto que, por solo ver la luz de la antorcha titilando a lo lejos se escondan en sus hogares. Así se aseguran poder realizar su faena sin temor de ser descubiertos. Es interesante recordar la astucia de los fenicios asegurando donde terminaba el mundo, con su marca de monstruos, abismos, muerte segura para los navegantes que osaran explorar los sitios en que los comerciantes tenían sus rutas.

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Este artículo supone mucho, imagina mucho, pero, si acierta en un pequeño porcentaje, entonces más que nunca se puede afirmar que los hombres no crearon seres, historias o sitios fantásticos…  los conocieron.

Sonia Drusila Trovato Menzel

Ilustraciones del libro O Conxuro da Queimada. (Higinio Martínez, Drusila)

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