• Cuando ya hemos decidido que nos conviene contratar un plan de pensiones varias son las cuestiones que nos tenemos que plantear, aunque dos son las más importantes

 

La primera es escoger la entidad en la que queremos contratar. Y no nos referimos solamente a la entidad financiera donde lo contratemos si es más o menos segura, ya que a fin de cuentas lo que debemos de valorar más es quien es la gestora del fondo de pensiones donde se destina el dinero de nuestro plan.

La segunda cuestión a tener en cuenta es que tipo de plan de pensiones contrato en función de los activos en los que el fondo de pensiones invierte mi dinero.

La seguridad ante todo

Si acudimos a una entidad financiera cualquiera y contratamos un plan de pensiones, nuestro dinero se destina conjuntamente al de otros clientes que lo hayan contratado a un fondo de pensiones que es el que decide en que invertir el total del dinero. Pero eso no quiere decir que nuestro plan de pensiones sea de esa entidad. Esta actúa como mera comercializadora, siendo la gestora del fondo la que realmente es la propietaria y la que lo gestiona, valga la redundancia. Puede darse el caso en el que dos clientes de diferentes entidades posean el mismo plan contratado en cada una de ellas porque la gestora del fondo ha llegado a un acuerdo con ambas entidades para que comercialicen su fondo de pensiones.

¿Qué es lo que debemos mirar? Pues claramente la solvencia y viabilidad de la gestora y no la de la entidad que nos lo ha comercializado. Podríamos preocuparnos de esta última en un caso concreto, como es el de que la entidad gestora del fondo donde se depositan todos los planes sea una empresa del grupo al que pertenece la entidad comercializadora. En ese caso si el grupo financiero quiebra, probablemente quiebre la entidad comercializadora y la gestora del fondo.

Buscaremos siempre gestoras refutadas y con buen hacer contrastado con los años. No nos debería de importar como esté la entidad que nos lo comercializa.

¿Qué plan escoger?

Las gestoras que tutelan fondos de pensiones deciden que cada uno de ellos invierta en un tipo de activos, lo que repercutirá que nuestro plan de pensiones seguirá el mismo camino en cuanto a los activos en los que se invierte.

Lógicamente, dependiendo de los activos, el riesgo será mayor o menor y, consecuentemente, la rentabilidad será también muy variable.

Veamos los posibles planes de pensiones que se pueden contratar en función de los activos en los que se invierte:

  • Renta Variable, está claro que es aquel en que los activos en los que se invierte se centran en la renta variable. Mayor riesgo por lo tanto pero a la vez mayor potencial de rentabilidad. La verdad es que estos fondos diversifican mucho la inversión con lo cual, pese a ser variable, se intenta minimizar el riesgo al máximo.
  • Variable mixta: Son planes en los cuales se invierte en una parte en renta variable y otra en renta fija, siendo mayor la primera.
  • Renta Fija Mixta: Justo lo contrario que los anteriores, la parte destinada a invertir en renta fija es superior a la destinada a invertir en renta variable.
  • Renta Fija Largo Plazo: los que invierten en activos de renta fija a largo plazo como suelen ser bonos, obligaciones o cualquier tipo de deuda, pública o privada que pase de los 3-5 años.
  • Renta Fija Corto Plazo: Son los que invierten también en activos sin riesgo pero con plazos de vencimiento menores que los del apartado anterior.
  • Garantizados: aquellos planes de pensiones que garantizan la cantidad final que se va a conseguir cuando lo cancelemos con lo cual no solo hay ausencia de riesgo, sino que es conocida de antemano la rentabilidad.

¿Cuál escoger?

Pues la clave fundamental está en la edad que tiene el titular y el tiempo que le queda hasta la jubilación. Aquel titular que le quedan 25 o más años, o sea que en el momento de contratarlo anda por los 35 o 40 años, debe de ver el mercado financiero a largo plazo como algo en alza, ya que de lo contrario no debería de contratar ningún plan de pensiones. Desde este punto de vista, si como dicen muchos que la renta variable a largo plazo es siempre rentable, en buena lógica el titular debería de optar por un plan de pensiones con un porcentaje de variable, siempre superior al porcentaje de la renta fija o incluso por uno de 100% de renta variable.

Siempre puede cambiarlo a otro con menos riesgo a medida que se vaya acercando la jubilación para evitar posibles riesgos.

Si por lo contrario el titular está cercano a la edad de jubilación, pongamos de 55 años en adelante, el plazo de tiempo que tiene que esperar es relativamente corto, con lo cual puede ser que pille una parte baja de un ciclo económico y de haber invertido en un plan de renta variable lleve un disgusto. En este caso la mejor opción habría sido el contratar un plan de pensiones de renta fija (a corto o largo plazo), renta fija mixta o garantizado. Así habría minimizado el riesgo.

Si el cliente contrata el plan con la única finalidad de conseguir beneficios fiscales vía deducción en la declaración de la renta lógicamente pensará menos en la rentabilidad financiera ya que la que realmente le interesa es la rentabilidad fiscal. En ese sentido lo normal es que se decante por la contratación de planes de pensiones con poco o nulo riesgo.

En definitiva, que lo que debemos de saber antes de contratar un plan, son el riesgo y las garantías de funcionamiento que nos da la gestora del fondo de pensiones donde va a ir nuestro plan, para seguidamente analizar hasta que porcentaje de riesgo queremos asumir con nuestro dinero.