• Rafael Álvarez El Brujo llega al Bergidum con localidades agotadas y dejando su huella en la acera del teatro

Rafael Álvarez El Brujo hará doblete el próximo sábado en Ponferrada. De forma previa a la representación de Cómico, dejará su huella en la baldosa de hormigón que será colocada en la acera del teatro, continuando el gesto de Amancio Prada, José Sacristán y el grupo Conde Gatón.

 

El Brujo ha mantenido una intensa relación con el Bergidum desde su misma apertura ya que el intérprete cordobés fue el primero en pisar el escenario remodelado del teatro en octubre de 1996. Desde entonces, ha presentando sus montajes en numerosas ocasiones, siempre con gran éxito de público.

Este éxito se mantiene con Cómico, que se ofrecerá en el Bergidum el sábado, 16 de diciembre (21:00 horas), con las localidades agotadas. El propio actor explica que este espectáculo “es el almagre de mis últimos diez años de teatro”, es decir, en términos pictóricos, el dibujo primordial realizado por el artista sobre el muro antes de realizar un fresco y pasar a mayores.

 

Cómico es El Brujo en su salsa, convertido en el fondo y la forma de un espectáculo que él define como un proyecto de espectáculo del que tal vez logre extraer una función si el público se muestra propicio. Decantación desnuda del oficio del bululú, la raspa suprema del arte de la comedia que él viste con la carne de su propio arte, tan deudo de la tradición de cuentacuentos, bufones, comediantes y gloriosos y heroicos cantamañanas de la legua y, al tiempo, tan personal, tan insoslayablemente suyo.

El Brujo como materia prima propia desplegando su sabiduría y su facundia, su dominio del gesto, la onomatopeya y la voz, asomándose a anécdotas familiares y personales, visitando fragmentos de montajes anteriores a petición de algún espectador, entrando al trapo del público y atrapándolo en una red de humor y fascinación. El Brujo como fiesta teatral sucinta y ecuménica, un personaje en el que se resumen cientos, el pícaro y el niño que fue monaguillo en su natal Lucena, el encantador de audiencias y el que tras un desengaño amoroso visita Silos para purificarse a golpe de reflexión y gregoriano, el de las confidencias sobre la tramoya de su vida y sus obras y el indiscreto que tira la piedra jocosa y no esconde la mano. Pura esencia.