alternativas financieras

Que la caída en la rentabilidad de los depósitos experimentada el año pasado es una realidad percibida por los pequeños ahorradores es un hecho. Aquellos que tuvieron que renovar sus depósitos en 2013 o que tienen que renovarlos en el 2014 o bien aceptaban reducciones en el tipo de interés o bien se planteaban productos alternativos a los depósitos tradicionales que ofreciesen condiciones mejores en términos de rentabilidad.

Las entidades financieras percibiendo la posible fuga de dinero de sus ahorradores a otras entidades que ofreciesen mejores tipos para captar a nuevos clientes y, optaron por poner en el mercado productos alternativos propios para ofertar a sus clientes. Esto ha hecho que parte del dinero que estaba en depósitos a lo largo del 2013 se haya movido a otros productos más que a otras entidades, ya que sacaron al mercado productos tanto para perfiles de clientes de ahorro a corto plazo como a largo plazo.

¿Cuáles fueron los productos beneficiados en estos movimientos y que pueden considerarse como alternativos?

En el corto plazo muchas opciones de cambio no ha habido toda vez que son productos que ofrecen similar rentabilidad que los depósitos bancarios. Lo que si es cierto es que ha habido pequeños ahorradores que mientras buscaban productos más rentables han dejado el dinero depositado en cuentas remuneradas que permitían su disponibilidad total e inmediata sin ningún tipo de gastos. Pero no podemos que haya sido una alternativa en toda regla a los depósitos.

Es en el medio y largo plazo donde las alternativas más interesantes han aparecido.

Los productos que se han mostrado a lo largo del 2013 como una verdadera alternativa a los depósitos y que parece que van a continuar de esta manera han sido los fondos de inversión y, concretamente, los fondos garantizados.

Y es que el perfil del cliente de estos últimos coincide a la perfección con los habituales ‘usuarios’ de depósitos tradicionales ya que no dejan de ser productos que garantizan la devolución al 100% del capital al vencimiento pactado con la rentabilidad correspondiente que hayan obtenido. Con la particularidad de que las entidades han comercializado de forma intensiva fondos garantizados con garantía del capital al 100% y de una rentabilidad determinada mínima, lo cual supone en la práctica un producto de similares características a los depósitos.

El plazo medio de estos productos es de 4-5 años, frente a los depósitos tradicionales que la media, dentro de los depósitos a largo plazo, oscila entre os 2 y 3 años. No es grande la diferencia con lo cual se ubican dentro del mismo segmento de productos de ahorro y son francamente competitivos. Además se pusieron en el mercado fondos de abonos periódicos de la rentabilidad (realizaban abonos en plazos de tiempo intermedio de la rentabilidad final del producto y no al vencimiento como es lo habitual delos fondos de inversión), lo que los permitía equipararse a depósitos con pago periódicos de intereses.

También los fondos poseen un tratamiento fiscal diferente que, para perfiles de clientes que quieran diferir el pago de impuestos, se presentan más atractivos que los depósitos.

Muestra de que han sido una alternativa es que tras cinco años de caídas en la cifra de dinero que gestionan los fondos, se habla de que en 2013 han experimentado un crecimiento neto de más de 22.000 millones de euros en la cantidad de dinero que gestionan.

Pese a que los fondos de inversión y en concreto los garantizados fueron y parecen ser la mejor alternativa a la bajada de tipos de remuneración de los depósitos, no son los únicos productos que se han beneficiado de esta.

Los depósitos y bonos estructurados son otros productos alternativos que han mejorado sus cifras de contratación de forma considerable en el último año.  Lo que ocurre es que aunque han aumentado mucho, partían de una cifra de ahorros gestionada mucho más reducida que los fondos de inversión con lo cual llaman menos la atención.

Estos productos son los que coloquialmente se conocen como ‘estructuras’, en las cuales parte del dinero se invierte en renta fija, sin riesgo, y es lo que permite el garantizar total o en parte, el capital inicialmente depositado. Mientras, otra parte, se invierte en activos subyacentes con riesgo (diferentes niveles del mismo) que son los que permiten ofrece la posibilidad de conseguir rentabilidades muy superiores a las dadas por los depósitos.

Esta parte del dinero de la ‘estructura’ se vincula al comportamiento de una acción, de una cesta de acciones, al comportamiento de un índice bursátil (IBEX, Eurotoxxx,…), a productos que conllevan un determinado nivel de riesgo y, por lo tanto, los que darán la rentabilidad.

Podemos optar por contratar estructuras que garanticen el 100% del capital inicial o un porcentaje inferior, pero en ambos casos el riesgo está muy controlado y limitado siendo un producto perfectamente compatible con los depósitos tradicionales.

Por último hablamos de otra alternativa creciente pero en menor medida ya que es más para clientes de largo y muy largo plazo. Hablamos de productos con posibles beneficios fiscales como son los seguros de vida-ahorro o los Pías. Los primeros son realmente seguros de vida que permiten a una fecha determinada rescatar el dinero depositado más los beneficios, siendo estos tratados fiscalmente como los rendimientos de seguros de vida. Los segundos permiten incluso el dejar parte de los beneficios exenta de tributar siempre que superen los 10 años y un día desde que fueron abiertos.

Ambos productos ofrecen la posibilidad de rescatar el dinero antes del vencimiento (no habrá beneficios fiscales por lo tanto), pero si escogemos bien cualquiera de estos depósitos, el dinero que inicialmente poseíamos no correrá ningún tipo de riesgo.