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La serie “Perdiendo el Norte” de Nacho Velilla ha puesto de actualidad la emigración a Alemania. La comedia retrata un grupo de jóvenes muy cualificados buscándose la vida en Berlín. En esta ocasión, Olalla Suárez Terrón es la protagonista de su “propia serie”, con “episodios” diarios en la ciudad alemana de Múnich. Valdeorresa de 27 años valiente, extrovertida, decidida y determinada a trabajar como enfermera a pesar de pertenecer a una saga familiar de larga trayectoria docente. Se lanzó completamente sola a tal aventura, sin más equipo que ella misma, desafiando el peligro de vivir en un país que no era el suyo.

 

“Vente a Alemania, Pepe”.  Hoy es diferente

Sus comentarios a Noticias Valdeorras no tienen desperdicio. El número de españoles que emigra hacia Alemania recuerda las cifras de los años sesenta y setenta. Los que peinamos canas todavía recordamos aquella comedia titulada “Vente a Alemania, Pepe”, que también reflejaba la época.

Hoy es diferente. Olalla posee dos carreras e incluso una formación superior a la media de los alemanes. Así es, estudió Podología y luego Enfermería. El no encontrar en España el tipo de trabajo con las condiciones laborales que buscaba, le llevó a preparase en un idioma que hasta ahora desconocía, el alemán. Luego vendría el adaptarse al clima y las costumbres germanas.

¡Ojo, que aquí también hay paro!”, nos comenta Olalla. Los que llegan a Alemania están cada vez más preparados y los tipos de trabajos que se ofrecen son más cualificados. Pero no es todo “coser y cantar”.

 Jornada diaria

“Mi hospital se llama Klinikum Rechts Der Isar (traducido es hospital a la derecha del Isar). El Isar es el río que pasa por Múnich. Es un hospital público de la Unión Europea, con lo cual estoy puntuando para la bolsa de España… Vamos que para cuando vuelva yo ya tengo puntos.

Somos más de 100 españoles en el centro sanitario y cada mes llegan más. Este marzo hace un año que estoy trabajando en la UCI de toxicología. He hecho de todo: curas, insulinas y como el resto de mis compañeros, sin tener que molestar al médico si no era necesario. Trabajando en este hospital tuve la oportunidad de poner en práctica todos los conocimientos que he adquirido y… ¡demuestro lo que sé!    El paciente confía en su médico, pero en general, desarrolla mayor intimidad y confianza con la enfermera. Nos ven más cercanas, a su nivel, nos entienden mejor y se expresan con mayor libertad y confianza, sin tantas solemnidades. El afecto es un idioma universal.

El centro hospitalario tiene viviendas para trabajadores subvencionadas con luz, agua y calefacción incluidas, viviendo en pleno centro de Múnich. Si me descuido pagaba más cuando estudiaba en Lugo en la Universidad. También nos subvencionan parte del billete de transporte  público.

Estoy muy contenta aquí y aprecio lo que tengo. También he pasado dificultades… Estuve en un pueblo al lado de Stuttgart y la explotación, sueldo y condiciones… dejaban mucho que desear. El lado positivo: me hizo más fuerte, sé apreciar lo que tengo ahora”.

Dos familias

Olalla, en el centro

Olalla, en el centro

“Yo tuve la suerte de no estar sola. Los que estamos aquí decimos que tenemos dos familias…. La que está en España y la que hemos formado en Alemania, un gran punto de apoyo. Casi todos  vivimos en el mismo edificio, a veces parece un episodio de “Friends”. Somos muy poquitos del norte, de hecho la mayoría son casi todos de Andalucía.

Nuestros amigos alemanes, consideran que tenemos un tono de voz alto. Una vez me preguntaron por qué mi amiga española y yo estábamos siempre enfadadas. Y nosotras sin entenderlo…”

“Ahora estoy contenta aunque siempre hay días malos. Hay que tener claro que tú te tienes que adaptar al país, no el país a ti. Tener paciencia, hacerse al idioma no es fácil, pero hay que perder la vergüenza y hablar, hablar y hablar…

Todavía no me he adaptado al horario de las comidas…. Cuando llega ese paquete de España casi al 100% con comida es como si llegaran los Reyes Magos. Ese choricito y ese jamón que “racionas” como si  de un manjar exquisito se tratasen.  A veces dura menos de una semana… ¡Nunca sabes cuánto echas de menos las aceitunas con anchoa hasta que no las tienes…!

En Múnich siempre hay mil cosas que hacer o visitar. Está muy bien comunicado.  Me acostumbré a dar la mano y olvidar los dos besos…aunque ya me ocurre que me han presentado a un español e inconscientemente le doy la mano y me digo: ¡oh dios qué hago…! “

Alemania

Alemania es un país reciente, que no se unificó hasta 1870. La marcada personalidad de sus regiones y la historia posterior, con dos guerras mundiales y una división artificial en plena Guerra Fría, explica que la capitalidad del país se encuentre sumamente repartida: la peculiar realidad de Berlín durante el siglo XX permite que Fráncfort sea la sede de la bolsa, Hamburgo concentre buena parte del negocio editorial o Bonn, una pequeña ciudad a orillas del Rin, todavía albergue varios ministerios.

En Alemania todo se recicla. Te dan dinero por cada envase…

Para terminar…

No me atraía nada Alemania, pero aquí estoy. A los españoles nos ven como personas honradas y trabajadoras, un legado que debemos agradecer a otras generaciones. Ahora nos toca a nosotros mantener ese listón muy alto”.

Olalla añora Valdeorras. Vive con una “morriña” disfrazada de ilusión. Ha aprendido a agradecer el presente por las oportunidades que le han surgido, pero, quizás, aún está lejos de integrarse plenamente en la sociedad germana…Aunque, no sé si quiere. Quiere rodearse de los suyos, quiere regresar a España, trabajar en su país, en algún lugar turístico donde tenga pacientes alemanes.

Permitidme que recuerde la foto  “V-J Day in Times Square”, -de Alfred Eisenstaedt – en 1945 (v. foto). Es la foto de un marinero que besa a una enfermera en Times Square el día de la victoria de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, seguro que la habéis visto muchas veces. Una fotografía que no ha perdido vigencia ni frescura con el paso de los años. Durante años se desconoció la identidad de aquellos dos protagonistas, la enfermera y el marinero, hasta que el propio Alfred Eisenstaedt  inició una campaña para identificarles. Finalmente comprobando la fisionomía de cada uno así como su altura se pudo determinar quiénes eran los dos protagonistas.

FOTO MÍTICA DE ALFRED EISENSTAEDT

Mítica foto de Alfred Eisenstaedt

 

Desde Noticias Valdeorras se la dedicamos a esas enfermeras que, como Olalla, emigran para buscar un empleo que cumpla sus expectativas, para mejorar su situación laboral y sus perspectivas vitales. Es nuestro particular “beso virtual” a una profesión que, en cualquier parte del mundo, exige vocación.

Muchas gracias.

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