AngetecoEngracia es una mujer valdeorresa. Ha cruzado ya la frontera de los sesenta y cinco años e intenta disfrutar de la vida; “Teño  cuarenta e dous  anos cotizados, inda lle regalei  cartos ao estado”; “Ainda me queda muito por ver”.

Nuestra protagonista no sabe de “veraneos” y mucho menos entiende a su nieta cuando le dice que se marcha unos días a la costa para “desconectar”.  Recientemente, sus hijos han hecho gestiones en una agencia para que Engracia pueda conocer lugares de Galicia, uno de esos viajes programados para la “tercera edad”.  La familia no podrá acompañarla. Tienen múltiples ocupaciones a las que ahora se añaden Twitter y Facebook. Alguna vez se ha quejado de que sus hijos  son algo selectivos en cuestión de salidas: “Non me levan a misa e lévanme a votar”.

Encarna es ahorradora y con su modesta pensión contribuye a los vicios de sus nietos; “xa que eu non puden disfrutar que disfruten eles”. La excursión de Engracia fue económica. Lo pasó muy bien. Por primera vez viajó en barco, comió mejillones a “fartar” y “de balde”,  vio La Catedral y la Cidade da Cultura en Santiago… Lo mejor vendría el último día del periplo. A todos los participantes de esta gira los llevaron, como “broche de oro”,  a un lujoso hotel. Aquí los invitaron  a merendar y luego… a comprar: Potas, mantas, tartas de Santiago, licores… Interrumpí el relato de la Sra. Engracia para preguntarle si le habían vendido libros a lo que respondió: “Non, solo cousas de valor”.

La fotografía de este relato pertenece a “SINGULARIDADE de la artista Alicia Martín. Los libros forman una inmensa bola. La obra quiere  invitar a reflexionar sobre el exceso de información que se vive en la sociedad actual. La escultura se ha convertido en un símbolo de la Cidade da Cultura en Santiago de Compostela. Una amiga de la Sra. Engracia la fotografió para “ter un recordo”.

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