• La procesión religiosa abarrotó las calles de la villa y  no faltaron las tradicionales “calantornias” y  cabezudos
La avenida fue abarrotada

La avenida fue abarrotada

 

El día grande de O Cristo en O Barco, el 14 de septiembre, es el más especial para los vecinos de la villa, pero también la jornada en la que hay que despedir las fiestas que, en esta ocasión, se celebraron durante seis días consecutivos.

O Cristo

O Cristo

 

La procesión religiosa, con la imagen de Jesús Nazareno, abarrotó las calles. Fue uno de los momentos de más emoción, no sólo por la devoción que cuenta O Cristo, sino también porque reunió a familiares y amigos volviendo a infundir nostalgia y muchos recuerdos a los barquenses.

El obispo (en el centro) y el parróco de O Barco

El obispo (en el centro) y el párroco de O Barco

 

La nutrida procesión contó con la presencia del obispo de la Diócesis de Astorga,  Juan Antonio Menéndez, los cofrades de Jesús Nazareno y también representantes del Concello de O Barco, entre ellos el propio alcalde, Alfredo García.

El obispo de Astorga en la procesión y el alcalde de O Barco entre los fieles

El obispo de Astorga en la procesión y el alcalde de O Barco entre los fieles

 

No cabía un alfiler

No cabía un alfiler

 

Un año más, “calantornias” y cabezudos desfilaron delante de la procesión, acompañados de música,  poniendo la nota de color y humor característica del día propio de la fiesta.

Cabezudos y calantornias desfilando por delante de la procesión

Cabezudos y calantornias desfilando por delante de la procesión

 

Calantornias y cabezudos

Calantornias y cabezudos

 

La amenaza de lluvia no impidió festejar el día grande de O Cristo, día que se cierra con las voces propias de la tierra, Son do Sil, del concierto de la Banda Compostela y Bregadiers, en este último caso en la zona de las “Foods Trucks”.

Las fiestas contaron en días precedentes con la magia del Descenso Internacional del Sil, que este año cumplía su 50 aniversario, o actuaciones como la de los barquenses Miguel Arias y el pianista Garcimartín; la Banda Municipal de Música de O Barco, la Orquesta París de Noia, el pregón de Crhristian Escuredo…entre otras muchas actuaciones.

Este año, la única nota discordante, además de la climatología  -que se estropeó los dos últimos días de la fiesta-,  la puso el “día de las pandillas”, cuya organización, ubicación y forma de desarrollarse no convenció a todos los participantes, al considerar que el entorno de las “Foods trucks” no era el más apropiado ni favoreció un verdadero reencuentro o fiesta de amigos.

Así las cosas, habrá que esperar un año más para vivir nuevamente las fiestas de O Barco.

 

Recordamos la noche más especial, Miguel Arias + París de Noia + Fuegos artificiales en imágenes:

  • Miguel Arias:

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  • París de Noia

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  • Fuegos artificiales:

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