Alba Novoa

Alba Novoa

He de hacer hoy una confesión (como voy a hablar bien de cosas y no mal, supongo que nadie leerá el artículo, así que aprovecharé para decir verdades como puños. Bueno, sólo una): soy incapaz de ver una película cuyo género no sea la comedia. Soy así, tengo esa tara – si no me río, me aburro y me sobo.
No estoy muy orgullosa de esa faceta mía. Son incontables las parejas potenciales que han huido despavoridas al escuchar que no aguanto ‘El señor de los anillos’, ‘La guerra de las Galaxias’ o ‘El exorcismo de Emily Rose’ (Por favor, si eso era terror, yo canto como Rocío Jurado – NO. No lo hago y mis vecinos dan fe).

Pero yo lo intento, que tengo que tener de qué hablar cuando salgo con los demás, por eso de integrarme y tal. Lo intento, de veras. Ya empecé a intentarlo con 14 años (o así), cuando salió la primera de ‘El señor de los anillos’. Yo fui al cine porque iba el chico que me gustaba de entonces. Se sentó a mi lado en la sala. La emoción era máxima. No me lo podía creer. ¿Cómo había sido posible tal acontecimiento? ¿Se habían alineado los planetas? No lo sé. Nunca lo supe, porque me quedé dormida a los diez minutos. Vaya, en cuanto la última palomita alcanzó el estómago y los jugos gástricos activaron el modo ‘centrifugado’ de mi barriguita.

Desde aquel día, sólo voy a ver pelis ‘no cómicas’ al cine si tienen algún aspecto especialmente atractivo. Como Chris Hemsworth. Hemsworth es especialmente atractivo y Thor…bueno, Thor va de algo que no alcancé a comprender.

Hoy me han dicho de ir a ver ‘El Desconocido’. No me atraía mucho la idea (venía de ver la noche anterior una de Hitchcock – esas también me gustan – y la otra de antes, la última de Woody Allen), pero cumplía la regla del atractivo por partida doble: está rodada en Coruña, ciudad donde nació y creció servidora, y la protagoniza Luis Tosar (lo amo y FIN).

Fotograma de El Desconocido

Fotograma de El Desconocido

Me he comprado palomitas, cacahuetes, chucherías y agua. Todo de fuera del cine porque NO PAGO €2 POR UNA BOLSA DE MALTESERS, copón ya. Sabía lo que iba a pasar con mi ser, así que tenía que entretenerme de alguna manera para no repetir el hechizo de Frodo (vaya, para no sobarme).

No han pasado ni cinco minutos cuando se me ha cogido el corazón y he dejado caer mi mandíbula. Madre del Señor. La película no te deja respirar ni un minuto hasta el final (que respiras regular, porque acabas llorando – no he hecho ningún spoiler, que conste en acta). No voy a hablar de lo brillante de las interpretaciones ni demás, porque todavía no sé lo suficiente para juzgar el trabajo de los profesionales de mi profesión (aunque Tosar, increíble – para variar, ole. OLE. -; Goya Toledo y Javier Gutierrez, geniales), pero bestial la interpretación de los niños (viendo el nivel, me retiro antes de empezar). Tampoco entiendo mucho de dirección y producción, pero si algo he aprendido en teatro es que si no hay un capitán que sepa llevar el barco, se hunde – y Dani de la Torre y compañía no lo han llevado a buen puerto, sino al mejor posible.

Es totalmente increíble. De verdad, si no la habéis visto, corred antes de que se vaya de cartelera porque es de las que hay que ver en el cine. Y comprarse después en DVD.

Pero, eso sí, no os compréis palomitas. No por lo caro del bar del cine – no os va a dar tiempo a coméroslas, la historia no lo permite.

Y si sois igual de espabilados que yo y la película os absorbe como a mí, les dejaréis paquetes de comida en el asiento a los de la siguiente sesión.
De nada por los cacahuetes. Cabrones.

Alba Novoa

http://albanovoaf.wix.com/albanovoaf