• ‘He hecho un presupuesto y al final de mes se me ha disparado igualmente’
  • Las finanzas personales y la economía en general no son una ‘ciencia exacta’

Sin presupuesto, salvo excepciones, la gestión de las finanzas está condenada a fracasar, salvo que se tenga ‘el dinero por castigo’, como dice el dicho.

No quiere decir que estos consejos te den el éxito de forma segura, pero sí que evitarán que te ‘despeñes’ económicamente hablando.

Objetivo claro

presupuestoVamos a ver, usa la cabeza con sentido. Si no tienes claro lo que quieres conseguir con la realización de un presupuesto para gestionar tu día a día económico, ¿para qué hacerlo? ¡¡Improvisa!! No pierdas el tiempo y deja de leer este artículo, mejor vete a una web de apuestas ya que, con un poco de suerte, puede que ganes lo suficiente para no tener que andar con presupuestos.

Pero si eres de los que si quieres realizar u presupuesto de tus finanzas, lo primero es tener claro el objetivo o meta que se quiere conseguir con el presupuesto.

¿Conseguir ahorrar una cantidad para tener un colchón financiero en caso de apuros? ¿Conseguir una cantidad determinada de dinero porque sabes que tienes un gasto determinado en un tiempo?… Cualquier objetivo es válido, siempre que sea real y posible, no vayas a presupuestar el ahorrar en 2 años 20.000 euros si eres se dispone de unos ingresos de mil euros al mes.

Tener una meta clara en el horizonte te ayudará a hacer un presupuesto correcto y a determinar qué acciones realizar.

Presupuesto sencillo

Cosas claras que permitan ver a primera vista todo lo que debes de hacer para cumplir el presupuesto. Por ejemplo, si quieres ahorrar en el recibo de la luz, no se te ocurra medir el tiempo de uso de cada electrodoméstico que tengas en casa, porque al tercer día de llevar el control del tiempo tirarás el reloj a la basura.

Simple en los planteamientos: si quieres reducir el recibo de la luz, debes de asumir que tienes que cambiar totalmente tus hábitos de consumo, pero no entres al detalle.

Si haces una lista de cosas en las que quieres ahorrar dinero que sea clara y concisa. Si quieres dejar de fumar porque sube el tabaco, plantéatelo sencilla y llanamente, no te pongas a calcular cuánto pagas más al mes si sigues fumando o cuanto te ahorrarías si cambiases a un tabaco más barato o redujeses el consumo. Sencillamente ¡¡deja de fumar!! (además tu cuerpo te lo agradecerá).

Si tu presupuesto lo dejas en una hoja de cálculo por ejemplo, de forma sencilla y de un simple y rápido vistazo gestionarás de forma eficiente tu presupuesto.

Seguimiento del presupuesto

Si ya me hiciste caso en los dos puntos anteriores y tienes el presupuesto ya escrito, en papel o a ordenador, debes de forma periódica mirar si lo estás cumpliendo. No es algo que te propongas a uno de enero y lo dejes tal cual hasta el último día del año.

El presupuesto es ‘algo vivo’, con lo cual deberás de estar en seguimiento continuo o periódico, pero siguiéndolo, y para esto te ayudará el punto anterior, ya que lo has dejado bien sencillito para ver a simple vista si lo estás cumpliendo o no.

No centrarse en el corto plazo

Mucha gente fracasa porque piensa en el corto plazo como forma de gestionar sus finanzas y hacen un presupuesto mensual. No lo recomendamos. Piensa más en abstracto, o sea, que al final del año vas a reducir este o aquel gasto, a cambiar el uso de este o aquel producto para conseguir un ahorro,…., ten en cuenta que todos los cambios necesitan de un período de aclimatación con lo cual no te creas que el ahorro se notará instantáneamente.

Este es un error, ya que si te planteas por ejemplo dejar de fumar para tener en la cuenta del banco al final de mes 300 euros y resulta que llegado fin de mes no tienes un euro, no tiene porque ser culpa de un mal planteamiento, pueden ocurrir imprevistos en el mes que hagan que no tengas esos 300 euros. Piensa mejor en lo que te vas a ahorrar al cabo del año. Eso te ayudará a ver las cosas con otra perspectiva que no te estrese mes a mes.

No al auto-engaño

De nada vale que hagas trampas al solitario. Si presupuestas algo no estando convencido de que lo vas a hacer, ¿para qué realizar un presupuesto?

No hay más ciego que el que no quiere ver, ni más sordo que el que no quiere oír.No consigue ahorrar aquel que no quiere ahorrar, aunque lo planifique.

Si planteas algo que sea con todas sus consecuencias y con la ‘sana’ intención de cumplirlo’.

Adaptar hábitos y premiarse por ello

Aquel que está acostumbrado a comer marisco a diario, lleva mal el tener que pasar a comer el menú del día.

Si no te auto-convences de que las cosas deben de ser así y te premias a ti mismo por conseguirlas, vas a sufrir ansiedad y estrés al seguir un presupuesto. Comprar productos de menos calidad de lo que estás acostumbrado lo vas a llevar mal, pero es necesario que te plantees que es algo obligado.

Imagínate que planeas un presupuesto para conseguir ahorrar un dinero para ir de viaje en tus vacaciones: cambiar tus hábitos y consumos va a tener un premio lo cual te ayudará a ser más llevadero los cambios presupuestados.

 

Todo lo comentado anteriormente puede que no te conduzca al presupuesto perfecto, y más si hay imprevistos importantes por el camino, pero de seguir estos puntos indicados y estar convencido de seguir el presupuesto a rajatabla, va a hacer que no fracases, sino en todo, por lo menos en parte. Con los acontecimientos inesperados no se puede contar, por algo son inesperados.